Mostrando las entradas con la etiqueta shiatsu. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta shiatsu. Mostrar todas las entradas

12 mayo, 2010

Nos mudamos a Facebook!

Hemos decidido discontinuar la actualizacion de información via el contenido de este blog, y lo hemos reemplazado por nuestra pagina en Facebook.

Si queres conectarte con nosotros, obtener mas informacion sobre los cursos y seminarios de formacion que ofrece la Escuela o conocer mas sobre los temas que trata este blog, podes visitarnos haciendo en el link inferior o acceder a nuestro website.

Gracias y seguimos en contacto!

16 noviembre, 2007

Videojuego sobre Shiatsu

Aunque parezca mentira, existe en Japon un videojuego comercial que puede utilizarse como simulador para aprender a hacer algo de Shiatsu.

El nombre es un poco largo: Kazoku Minna de Nippon Shiatsushi Kai Kanshuu Rakuraku Shiatsu Nabi. Si alguno sabe japones y me ayuda con la traducción exacta, puede dejar un comentario.

Les adjunto una foto de la pantalla que encontre en Internet. Si desean mas información al respecto pueden mirar en este blog.

Increíble, no?

(Fuente: Información propia)

01 octubre, 2007

El Eco de la Vida

El caracter japonés para humano consiste en dos lineas curvas que parecen dos palillos, colocados uno contra el otro y sosteniendose mutuamente. En el Zen Shiatsu, una forma de trabajo corporal desarrollada en Japón, esto simboliza el tipo de relación que existe entre el terapeuta y el paciente. Ambos se interrelacionan durante la sesión, dando soporte e intercambiando sus energías.

El objetivo del Zen Shiatsu es el de establecer un eco vital con el paciente, de forma tal que este se transforme en un medio de despertar la fuerza de autocuración interna, en lugar de simplemente administrar una secuencia mecánica de técnicas. 'En el Zen es importante tener un buen maestro de quien aprender. En Zen Shiatsu, el paciente es el maestro. Puedes alcanzar el satori aliviando las enfermedades y restaurando la salud' - decía Shizuto Masunaga, el creador del Zen Shiatsu - 'hacer a las personas concientes de sus propias necesidades ocultas, y sensibles a sus cuerpos cuando algo no anda bien, puede ayudar muchisímo a mantenerlas sanas'

Las incomodidades que eventualmente puede producir el Zen Shiatsu pueden volvernos concientes de nuestros poderes naturales de autocuración. Ayudando al paciente a sentir esa distorsión en su cuerpo físico y energético, se le da la oportunidad de tomar conciencia de esto y considerar las posibles causas.

El Zen Shiatsu tiene mucho en común con las artes marciales chinas y japonesas, particularmente con el Aikido, al ayudarnos a sentirnos en una mayor armonía con nuestro cuerpo y espíritu. Al igual que en el entrenamiento del Aikido, el practicante debe aprender a sensibilizarse para ser capaz de leer el ki o energia que fluye a través del cuerpo del paciente. Es esta conciencia del ki la que conecta al terapeuta con el receptor.

El tratamiento con Zen Shiatsu ayuda a tomar conciencia no solo de nuestras distorsiones a nivel físico, sino también a nivel social. Toca el núcleo básico de las relaciones humanas, las que constantemente estan siendo amenazadas por el estrés de nuestro entorno. Masunaga decía que si alguien se sentía cómodo recibiendo Shiatsu, lo mas probable era que esa persona fuera capaz de establecer relaciones humanas profundas y armoniosas. Si lo encontraba incómodo, entonces era probable que las tensiones de su entorno social fueran un factor del mal funcionamiento de su interior.

Zen Shiatsu tiene tantas similitudes con el Aikido que me parecio natural, como cinturón negro de este arte marcial, el volverme un estudiante de este maravilloso arte curativo. El creador del Aikido, Morihei Ueshiba, estimulaba con a sus estudiantes a practicar Shiastu como un modo de desarrollar el propio ki, el poder del hara, la compasión y la sensibilidad hacia el estado energético y emocional del otro. Esta danza enérgetica común a ambas artes ilustra que, verdaderamente, el hecho de que autodefensa y salud son el mismo fenómeno.

Ambas artes se apoyan en el ki para conectarse y mezclarse con el compañero. Ambas tambien se apoyan en la necesidad de encontrar la gracia y ritmo internos para desarrollar todo el poder real de la técnica. El practicante consigue esto manteniendose enfocado en su hara, en en punto ubicado alrededor de dos pulgadas por debajo del ombligo, que sirve no solo como el centro físico del cuerpo sino también como centro de equilibrio emocional y sicológico. Más que aplicar fuerza con la parte superior del cuerpo o músculos, la verdadera fuente de la profunda, sanadora y penetrante presión del Zen Shiatsu proviene del hara, que también es la fuente del ki del individuo.

Entonces, en Zen Shiatsu el terapeuta no manipula mecanicamente los tsubos o puntos de presión, sino que se entrena para percibir el fluir de la energía entre él y el receptor. Para desarrollar esa percepción, el terapeuta debe estar centrado, conectado con el momento presente y en un estado de calma similar al de la meditación. Esta es una de las razones por las que las sesiones más efectivas son aquellas en las que hay muy poca o ninguna conversación innecesaria entre terapeuta y paciente, ya que esto permite que ambos entren entonces en ese estado meditativo que conduce a la verdadera sanación.

Masunaga solía decir que si ese estado se logra durante una sesión, una especie de eco o chispa se siente en el contacto entre el terapeuta y el receptor. 'Llamamos el eco de la vida a este sentimiento compartido'- decía Masunaga- 'La vida solo puede percibirse a través de este tipo de conexión. Sentir la vida es volverse uno con ella, y en ese sentimiento de unidad está la vida. La vida en si misma es la cura de la enfermedad. Y también la confianza en que podemos sanar una enfermedad a través de ella'.

(Fuente: Mount Shasta Magazine - Autor: Stuart Gordon)

19 septiembre, 2007

Kampo

La Medicina Kampo, que en japones literalmente significa la forma de los chinos, es una modalidad terapéutica que tuvo sus orígenes en China hace miles de años y se fue extendiendo por todo el extremo oriente, pasando por Corea y llegando al Japón.

Se compone de Hari o acupuntura, Moxa o calentamiento del punto, Amma o masaje, Shiatsu o presiones con los dedos, Kuatsu o reanimación y Seifuku o curación de las articulaciones y huesos.

En sus comienzos se utilizaban piedras de sílex para pinchar al paciente, el objetivo era facilitar la supuración de la herida o de la parte enferma o bien sacar un poco de sangre, también se practicaban quemaduras para cauterizar las heridas. Partiendo de estas ideas iniciales se fue desarrollando el Hari y el Moxa.

Por instinto, solemos frotar, presionar o comprimir la parte del cuerpo donde sentimos dolor, este es pues quizás el origen del Shiatsu y el Amma. Paulatinamente, los chinos se fueron cerciorando por sus experiencias, que algunos puntos eran privilegiados y que una acción sobre uno de estos puntos tenia un efecto especial. Fue así como se descubrieron los Tsubo o puntos vitales del cuerpo humano.

Esta forma terapéutica se desarrollo principalmente en el norte de China, zona muy árida y en gran parte desierta. Por el contrario, en el sur, en las regiones del río Yang-Tse, el país es muy fértil, crecen en él una gran variedad de plantas, y es por esta circunstancia favorable que en esta región se desarrollo otro tipo de medicina basada en la utilización de plantas.

Actualmente son utilizadas las dos técnicas conjuntamente por los médicos tradicionales orientales, y al conjunto de las ambas se le da en Japón el nombre de Kampo. Su idea básica es que las enfermedades provienen de un desorden o desequilibrio de la circulación del ki o energía vital del cuerpo.

El diagnóstico se hace examinando al enfermo, usando la teoría del Go-Gyo Setsu y del Go-Dai, equivalente al Wu Xing o Cinco Elementos de la MTC y tomándole los pulsos chinos. La curación se alcanza restableciendo la energía vital, mediante alguna de las técnicas ya nombradas.

Se considera que la energía vital circula sin parar mientras dura la vida en circuito cerrado, a lo largo de líneas invisibles e inmateriales. Estos canales reciben el nombre de meridianos o en japonés, Keiraku. El cuerpo entero esta recorridos por estos canales de energía.

Los Keiraku son doce, bilaterales y totalmente simétricos uno respecto al otro. Cada uno de ellos corresponde a un órgano o a una función. Estos meridianos se clasifican en meridianos Yang (Ga en japonés) o meridianos Yin (In en japonés).

Los Keiraku Ga son Intestino Grueso, Intestino Delgado, Triple Calentador, Estómago, Vesícula Biliar y Vejiga. Los Keiraku In son Corazón, Pulmon, Maestro Corazón, Bazo/Páncreas, Hígado y Riñon.

Además de los meridianos que ya hemos descrito, existen otros dos mas que se llaman Kikei o Vasos Maravillosos. El primero se llama Nimyaku o Vaso de la Concepción. Su recorrido es vertical, en una línea mediana anterior al cuerpo, desde el centro del labio inferior, pasando a lo largo del pecho y del abdomen, hasta el perineo.

Este meridiano corresponde en su tercera parte inferior a la vida sexual; en su tercera parte intermedia a la función digestiva y en su tercera parte superior a la función respiratoria. La dirección de este circuito es vertical de arriba hacia abajo.

El segundo se llama Tokumyaku o Vaso Gobernador. Su recorrido es vertical, en una línea recta mediana posterior del cuerpo, desde el centro del labio superior, pasando por el centro de la nariz y de la frente, la parte superior del cráneo, el occipucio y el centro de la columna vertebral hasta el extremo del coxis.

Este meridiano corresponde a la energía moral y física y en la región cervical de las glándulas endocrinas. La dirección de este circuito es vertical de abajo hacia arriba.

A lo largo de los Keiraku hay unos cuantos puntos privilegiados, 365 para ser mas precisos, a estos puntos se les conoce como Tsubos o puntos de acupuntura. Estos puntos son los que se utilizan para diagnosticar, conjuntamente con los pulsos chinos y para curar al paciente.

(Fuente: http://shitokai.iespana.es)

10 septiembre, 2007

Filosofía Zen

Cuando la mente china entró en contacto con el pensamiento hindú, en la forma del Budismo, alrededor del primer siglo d.c, dos desarrollos paralelos sucedieron. Por un lado, la traducción de los sutras budistas estimularon a los pensadores chinos y los llevó a interpretar las enseñanzas del Buddha hindú a la luz de sus propias filosofías. De esta manera surgió un muy fructífero intercambio de ideas, que culminaron, en la escuela Hua-yen (sanscrito: Avatamsaka) de budismo en China y la escuela Kegon de Japón.

Por otro lado, el lado pragmático de la mentalidad china respondió al impacto del budismo hindú, concentrándose en los aspectos prácticos y desarrollándolos en una forma especial de disciplina espiritual que recibió el nombre de Ch'an, una palabra normalmente traducida como meditación. Esta filosofía Ch'an fue eventualmente adoptada por Japón, alrededor del año 1200, y ha sido cultivado ahí bajo el nombre de Zen, una tradición que se mantiene viva hasta la actualidad.

La filosofía Zen es una mezcla única de filosofías e idiosincrasias de tres culturas diferentes. Es una forma de vida típicamente japonesa, y aún así refleja el mistisismo de la India, el amor de la naturalidad y espontaneidad del Taoismo y el pragmatismo profundo de la mente Confusianista. A pesar de su carácter tan especial, Zen es puramente budista en su esencia pues su objetivo no es ni más ni menos que el de Buddha: el lograr la iluminación, una experiencia conocida en Zen como satori. La experiencia de la iluminación es la esencia de todas las escuelas de filosofía orientales, pero Zen es única en que se concentra exclusivamente en esta experiencia y no está interesada en ninguna interpretación más allá de esta. En las palabras de Suzuki, "Zen es la disciplina en iluminación".

Desde el punto de vista del Zen, el despertar de Buddha y el enseñar de Buddha, que todos tenemos el potencial de lograr la iluminación son la esencia del Budismo. El resto de la doctrina, incluido en los voluminosos sutras, es visto solamente como suplementario. La experiencia del Zen es, por lo tanto, la experiencia de la iluminación, de satori, y ya que esta experiencia, finalmente, trasciende toda categoría de pensamiento, Zen no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualización. No tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal y enfatiza su libertad de todo pensamiento fijo, esto la hace verdaderamente espiritual.

Más que cualquiera otra escuela de misticismo oriental, Zen está convencido de que las palabras nunca expresarán la verdad última. Debe haber heredado su convicción del Taoísmo, que mostraba la misma actitud sin compromisos. "Si alguien pregunta sobre el Tao y otro le responde", dijo Chuang Tzu, "ninguno de ellos lo conoce". Pero la experiencia Zen puede ser pasada de Maestro a discípulo, y ha sido, de hecho, transmitido por muchos siglos por métodos especiales propios de Zen. En un resumen clásico de cuatro lineas, Zen es descrito como:

Una transmisión especial externa a las escrituras.
No sostenida por palabras ni letras,
Apuntando directamente a la mente humana,
Mirando directamente a la naturaleza propia y alcanzando el estado de Buddha.


Esta técnica de "apuntar directamente" constituye el sabor especial de la filosofía Zen. Es típico de la mente japonesa, que es más intuitiva que intelectual y que le gusta entregar los hechos como hechos, sin comentario alguno. Los maestros Zen no son adeptos a la palabrería y aborrecen todo tipo de teorización y especulación. De esta manera desarrollaron métodos que apuntan directamente a la verdad, con acciones y palabras repentinas y espontáneas, que exponen paradojas del pensamiento conceptual y, como los koans, están orientados a parar el proceso mental del pensamiento, preparando así al estudiante a la experiencia mística. Esta técnica se ve muy bien ilustrada en los de cortas conversaciones entre maestro y discípulo. Los maestros hablan lo menos posible y usan sus palabras para cambiar la atención del discípulo desde los pensamientos abstractos a la realidad concreta.

La iluminación en Zen no significa retirarse del mundo, sino al contrario, una activa participación en la vida cotidiana. Este punto de vista atrajo mucho a la mentalidad china que le colocaba mucha importancia a una vida práctica y productiva y a la idea de la perpetuación de la familia, por lo que no podía aceptar el carácter monástico del Budismo hindú. Los maestros siempre hacían hincapié que Ch'an, o Zen, estaba en nuestras experiencias diarias, la "mente de todos los días", como proclamaba Ma-tsu. Se enfatizaba el despertar en el medio de las actividades diarias y dejaban muy en claro que veían a la vida diaria, no sólo como la forma de lograr la iluminación, sino como la iluminación misma.

En Zen, satori significa la inmediata experiencia de la naturaleza Buddha de todas las cosas. Primero y más importante entre éstas, están los objetos, hechos y personas involucradas en la vida diaria, de tal manera de que aunque enfatiza las cosas prácticas de la vida, Zen aun así es profundamente mística. Al vivir enteramente en el presente, dándole atención completa a los asuntos diarios, alguien que ha logrado satori experimenta la admiración y misterio de la vida en cada situación.

La perfección de Zen es por lo tanto vivir la vida diaria en forma natural y espontánea. Cuando a Po-chang se le pidió definiera Zen, dijo, "Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo." Aunque esto suene simple y obvio, como tantas otras cosas en Zen, es de hecho una tarea bastante difícil. Recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza original requiere largo entrenamiento y constituye un gran logro espiritual. En las palabras de un dicho Zen muy famoso: "Antes de estudiar Zen, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras estás estudiando Zen, las montañas ya no son montañas y los ríos ya no son ríos; pero una vez que alcanzas la iluminación las montañas son nuevamente montañas y los ríos nuevamente ríos"

El énfasis sobre la naturalidad y espontaneidad muestra claramente las raíces Taoístas pero la base para este énfasis es estrictamente Budista. Es la creencia en la perfección de nuestra naturaleza original, la realización de que el proceso de iluminación consiste meramente en transformarnos en lo que ya somos desde un principio. Cuando se le preguntó al maestro Zen Po-chang sobre buscar la naturaleza Buddha, respondió, "Es muy parecido a montar un buey en busqueda del buey."

Hay dos escuelas principales de Zen en Japón actualmente, difieren en sus métodos de enseñanza. La escuela Rinzai o "repentina", utiliza el método koan, se da prominencia a entrevistas formales periódicas con el maestro, llamadas sanzen, durante las cuales se le pregunta al estudiante su visión actual sobre el koan que ha estado tratando de resolver. La resolución de un koan involucra largos periodos de intensa concentración que llevan a una revelación repentina de satori. Un maestro con experiencia sabe cuando un estudiante ha llegado al borde mismo de la iluminación repentina y le es posible choquearlo a una experiencia satori con acciones inesperadas, tales como un golpe con una varilla o un grito fuerte.

La escuela Soto o gradual evita los métodos de shock de Rinzai y apunta hacia la maduración gradual del estudiante Zen, "como la brisa de primavera que acaricia la flor, ayudándola a florecer." Propugna "el sentar tranquilo" y el uso de su propio trabajo común como dos formas de meditación. Ambas escuelas le confieren la mayor importancia a zazen, o meditación sentado, que es practicado en los monasterios Zen todos los días por muchas horas. La postura correcta y la respiración son las primeras cosas que debe aprender un estudiante de Zen. En el Zen Rinzai, zazen es usado para preparar la mente intuitiva para poder manejar el koan, y la escuela Soto lo considera la forma más importante para ayudar al estudiante a madurar y evolucionar hacia satori. Más que eso, es considerado como el logro visible de la naturaleza Buddha de uno mismo; cuerpo y mente siendo fusionadosen una unidad armónica que no requiere ninguna mejoría.

Ya que Zen asegura que la iluminación se manifiesta en las actividades diarias, ha tenido enorme influencia en todos los aspectos de la forma tradicional de vida japonesa. Estas no sólo incluyen las artes de la pintura, caligrafía, diseño de jardines y las variadas artesanías sino también en actividades ceremoniales como servir el té o el arreglo de flores y las artes marciales como el tiro con arco, la espada, el judo, el karate-do, etc. Cada una de estas actividades es conocida en Japón como un do, esto es, un tao o una vía hacia la iluminación. Todas exploran varias características de la experiencia Zen y pueden ser usadas para entrenar la mente y llevarla en contacto con la realidad última.

Las artes recién mencionadas son todas expresiones de espontaneidad, simplicidad y la total presencia de la mente característica del Zen, las actividades lentas y rituales de chanoyu, la ceremonia japonesa del té, los movimientos de manos espontáneas requeridas para la caligrafía y la pintura y la espiritualidad de bushido, la "vía del guerrero". Mientras que requieren de la perfección de la técnica, la maestría real sólo se logra cuando se trasciende la técnica y el arte se transforma en un "arte sin arte", brotando del subconciente.

Fuente: El Tao de la física
Autor: Fritjof Capra

03 septiembre, 2007

Proyecto de Investigación FES

La FES (Federación Europea de Shiatsu) fue fundada buscando el establecimiento del derecho legal a practicar Shiatsu en cada país de Europa de acuerdo a los principios y métodos propios del Shiatsu. Y para proteger este derecho en aquellos países donde ya existe. Cuando se empezó este trabajo, se encontró que la mayoría de los reguladores y políticos que deben decidir sobre nuestro derecho a practicar no han oído eventualmente nunca hablar de shiatsu y desean evidencias sobre él. También se encontró que cualquier información de la que disponían viene de la profesión médica convencional y que no representa adecuadamente el shiatsu en absoluto.

Como prácticamente no hay investigaciones publicadas sobre shiatsu, tampoco podíamos suministrarles ninguna evidencia de fuentes independientes. Al mismo tiempo, algunos terapeutas en diferentes países se han interesado en la investigación, pero ninguna de las llevadas a cabo tenía un protocolo riguroso de investigación y la experiencia de investigadores académicos – al menos entre las encontradas por nosotros. Ambos factores se exigen para que se puedan publicar las investigaciones y para que se acepte su validez. Así que la ESF decidió desarrollar nuestro propio proyecto que será llevado a cabo por respetados investigadores universitarios que tengan un entendimiento de los cuidados de salud complementarios.

Nos llevó más de dos años desarrollar el proyecto en conjunto con la Universidad de Salford en Inglaterra y recaudar dinero suficiente de los miembros de la federación para financiarlo. La Fase Primera empezó el pasado Septiembre y acabará el próximo Julio. El director de la investigación es el catedrático Andrew Long, cuyo principal interés como investigador es desarrollar métodos adecuados para estudiar terapias complementarias, y el Profesor Investigador, Dr. Hannah Mackay, que es un experimentado investigador y terapeuta de shiatsu.

Conozca mas sobre este proyecto aquí.

Fuente: Federación Europea de Shiastu
Website: http://www.shiatsu-esf.org/

16 agosto, 2007

La Trama Sin Tejedor

En plena era de la información y superadas las distancias geográficas, el arte de curar practicado tradicionalmente en China se va extendiendo por Occidente sin dejar por ello de ser un enigma. Para acercarnos a la Medicina Tradicional China no tan sólo tenemos que desplazarnos por el espacio, sino también por el tiempo. Desarrollada sobre las mismas bases desde tiempos inmemoriales, su antigüedad, - para algunos todavía sinónimo de caduco- infunde respeto y, sobre todo, indica que se trata de la más experimentada de las medicinas. Por ello la medicina es el fruto de la tradición china que mejor resiste el paso del tiempo.

Toda medicina es producto de una cultura y está firmemente enraizada en el modo de pensar y sentir de un pueblo. No es posible trasplantar los conocimientos médicos de una civilización a otra sin que pierdan parte o toda su eficacia. La medicina china no se deja trasladar sin su contexto, ni tampoco traducir literalmente. Además el idioma chino no admite la creación de nuevas palabras. Los caracteres chinos representan una memoria de cuatro mil años, pero el sentido de los ideogramas se nos va haciendo borroso a medida que retrocedemos en el tiempo, lo que contribuye a hacer apenas descifrables textos que ya en su época tenían amplios significados, con franjas abiertas a la libre interpretación. Esta ambigüedad explica que un mismo texto original pueda dar pie a versiones tan dispares. En consecuencia para aplicarla a personas que viven en otras coordenadas culturales, y para convertirla en herramienta útil para solucionar los problemas del hombre de hoy, es imprescindible una clara comprensión de su método.

Los primeros pasos, en especial, entrañan una cierta dificultad. Los contenidos de esta medicina son de difícil transcripción. Reflejan una forma de pensar ajena a nuestra cultura. Nosotros escribimos sonidos, los chinos se expresan con imágenes. Los diccionarios no tienen correspondencias con sus ideogramas, ya que los conceptos son tan distintos como la lógica que los enlaza. El lector se topa con continuas referencias a unos elementos naturales: el "fuego" y el "agua", la "madera" y el "viento" que además se describen en términos de polaridad mediante los intraducibles Yin y Yang. El lenguaje parece hermético, accesible sólo a los iniciados; deja perplejo a quien simplemente se interesa por el tema y alimenta el escepticismo del simple curioso. Es opaco para quien parte de una formación científica, es decir, para buena parte de los lectores occidentales.

La medicina china no tiene términos estandarizados con un significado específico, sino que habla por analogía a fenómenos naturales perceptibles directamente y se expresa a través de las palabras de uso corriente, lo que dificulta su traducción a un idioma occidental. Para diferenciar los términos familiares de los conceptos de la medicina china se buscan formas arcaicas, se intenta huir de las connotaciones médicas modernas (Patrones por Síndromes) y se diferencian con mayúsculas términos como Riñón, Moco, Energía, Materia, Causa, Efecto, Bueno, Malo, Salud, Dolor, Emoción... las traducciones de los textos chinos deberían estar llenas de mayúsculas aunque quizás sería mejor simplemente que el lector tuviera en cuenta que en una cultura tan distinta todos los conceptos y las palabras que los soportan tienen necesariamente connotaciones distintas. Sin embargo tener al alcance de la mano los frutos de un saber médico arraigado en la más remota antigüedad justifica el esfuerzo para descifrar los aparentes enigmas.

Nos cuesta creer que un diagnóstico útil actualmente sea el mismo que se emitía en tiempos de Hipócrates y que el tratamiento aplicado hoy siga siendo un remedio ancestral introducido quizás hace tres mil años por un sabio eremita. Nos cuesta concebir una forma de entender el cuerpo humano que hace posible describir ligeros estados de subsalud y sistematizar y comunicar la sutil acción de innumerables sustancias de nuestro entorno natural sobre el organismo. Nos resulta difícil imaginarnos a nosotros mismos englobados en una vasta cultura con una escritura común, en la que los más antiguos maestros son clásicos de referencia obligada, en la que cada época ha sumado a este legado las aportaciones de sus propios Galenos, Avicenas, Harveys y Virchows; una antigua cultura en la que los médicos siempre fueron letrados y su práctica diaria fue un cedazo sólo permeable a los mejores procedimientos.

Sin embargo, una sociedad opta por una medicina no tanto por su eficacia como por su concordancia con los valores dominantes. Así a pesar de que ni los más acérrimos partidarios de la medicina científica encuentran hoy útiles los tratamientos de principio de siglo, las clases dirigentes que sucedieron al último emperador manifestaban tal admiración por todo lo occidental, que en 1914 el ministro responsable del tema comunicó a los médicos tradicionales su intención de abolir la Medicina China y promover una campaña para acabar con sus legendarios remedios. Esta desconfianza acentuó su incipiente decadencia.

La llegada de la modernidad desestabilizó una medicina fundamentada en el equilibrio. No está en su naturaleza el enfrentarse, el competir. Tanto la medicina china en general como el médico chino en particular, son como el eje de la rueda: éste ha de permanecer fijo en el centro para poder generar el movimiento armónico. Al adoptar una actitud defensiva este eje se desplazó y puso fin a la gran diversidad de modos de entender las teorías: se unificaron criterios, se cerraron filas en torno a escuelas que organizaban sólidamente sus conocimientos y, en consecuencia, se acabó con la efervescencia que animaba el saber médico.

Los ideólogos marxistas, devotos del Progreso y de la Ciencia, llegaron a afirmar que la Medicina Tradicional China no era más que "porquería acumulada durante milenios" y no fue hasta 1954, cinco años después de constituida la República Popular, cuando dejó de ser considerada por el poder como una "reminiscencia feudal", y se la equiparó oficialmente a la medicina científica. No tan solo se la equiparó, sino que fue conformada a su imagen y semejanza. Aparecieron Academias y Hospitales de Medicina Tradicional China que la pulieron y la fueron liberando de sus aspectos más "idealistas" y "anacrónicos" dando lugar a una única versión oficial, compendio racional de teoría y praxis.

La legitimación de la práctica de su medicina tradicional ha repercutido muy positivamente en la asistencia sanitaria china y en su difusión por Occidente, aunque esta adaptación a los valores del nuevo modelo social tuvo un alto coste. La Revolución Cultural uniformizó también la medicina. La técnica sustituyó al arte, los médicos-sanadores se convirtieron en funcionarios y los maestros pasaron a ser catedráticos. En la versión burocrática apenas se reconoce el antiguo arte de curar. La mirada del funcionario - formado en el materialismo dialéctico y atento a su posición en el escalafón- no se puede confundir con la del sabio, expresión de la experiencia, la intuición y la meditación. ¿Qué queda de aquella medicina ligada al arte y a la filosofía?

Este proceso es más evidente en medios científicos occidentales que pretenden reducir las tradiciones médicas a unas cuantas prácticas validadas científicamente, así como separarlas del resto, que seguiría siendo superstición y error. En vez de abrir y enriquecer la mentalidad moderna con las percepciones que nos llegan de la antigüedad, se tiende a abordar la Medicina Tradicional China con una mentalidad cientifista. Pero éste es un acercamiento infructuoso dado que no se puede reducir la cualidad a la cantidad, las imágenes a figuras geométricas, la experiencia al experimento, la intuición al cálculo estadístico. La ciencia no puede abarcar las sutilezas del pensamiento chino y de poco nos sirve en medicina una realidad minimizada a lo que puede ser medido o pesado. La sabiduría rebasa ampliamente los límites de la ciencia.

La Medicina China no es lo que fue. Sin embargo su espíritu se conservó más en la periferia de la República Popular donde la población china, aunque sometida a la influencia directa del mundo y de la medicina moderna, solía, salvo emergencias, optar por los tratamientos tradicionales. En las superpobladas Hong Kong, Macao y Taiwan, pude encontrar médicos competentes - y también muchos otros no tan expertos- en los más discretos rincones de cualquier edificio anónimo, en el mercado o en la herboristería.

Los más sencillos poseían unos conocimientos pragmáticos salpicados de medicina popular; los más modernos rotulaban su minúscula consulta con un "Centro o Instituto Internacional..." y tenían un panel luminoso para examinar los huesos y las articulaciones de los pacientes, homenaje a la poderosa medicina capaz de ampliar su visión más allá de sus sentidos. No importaban demasiado las conclusiones que pudieran sacar de las radiografías ya que estos datos en nada iban a cambiar ni el diagnóstico ni el tratamiento. El chino es un pueblo eminentemente práctico y no se entretiene examinando lo que no tiene arreglo, sino que se centra en recuperar la función en la medida que lo permite la lesión y la vitalidad del paciente.

Fuente: Medicina China - Una Trama Sin Tejedor

Autor: Ted J. Kaptchuck
Prólogo a la Edición Española del Dr. Miquel Masgrau (1995)
Editorial Los Libros de la Liebre de Marzo